El proyecto del Puerto de Salaverry reunió desafíos técnicos, logísticos y operativos desde el inicio. La actividad sísmica de la región exigió un análisis estructural mediante el método de elementos finitos, mientras que la distancia entre Brasil y Perú impuso una logística internacional, con una fabricación dimensionada para su embarque en contenedores. A ello se sumó la pandemia de COVID-19, que trajo consigo el cierre de fronteras y plazos de flete inestables. También fue necesaria una protección anticorrosiva robusta, dada la agresividad ambiental de la región, y un riguroso control de calidad y de despacho, esencial en una obra remota y con infraestructura limitada. Aun así, la fabricación, la entrega y el montaje se completaron dentro del plazo, cumpliendo los requisitos de calidad, seguridad y desempeño del proyecto.